domingo, 21 de febrero de 2016

UN DÍA DOMINGO DE MI NIÑEZ


UN DÍA DOMINGO DE MI NIÑEZ

Ahora que pasé la mayor etapa de mi vida, y dando un salto hacia atrás en el tiempo, aparecen imágenes como proyectadas en un pantalla, mi pantalla mental.

Me veo alegre, sin saber que era felicidad, lo vivía sIn calificarla, sólo disfrutarla. Esos sentimientos eran obligatorios para una niña de mi edad.

Veo una proyección que se agiganta, me atrapa, me transforma, me traslada como espectadora de mis vivencias de un día domingo.

El sol se proyectó sobre la costa de verano, su brillo se reflecta en la lisa superficie del río, nos invita a tener un domingo de vacaciones en la playa.

Nos preparamos con ansiedad, no necesitamos nada mas que las ganas de llegar, nos calzamos las mallas y salimos corriendo.

El balneario está aquí nomas, a pasos de nuestra puerta, nuestros padres nos miran con la tranquilidad
de saber que respetamos el agua.

Estamos teniendo juegos sencillos, nadar, zambullir, sentimos el aroma de la costa, siento el agua que salpica y me refresca. Ahora disfruto la llegada de los chicos amigos que llegan con la canoa, subimos y remando cruzamos a la isla de enfrente.

Al descender piso la orilla barrosa de la isla, temo pisar algo que me lastime, pero las risas de las travesuras me lo hacen olvidar. Caminamos sobre lo conocido. donde las vacas al pastar dejan sus huellas, hacen camino.

Transcurre la mañana, todo calor y sol, nos refrescamos al volver a la playa, las horas pasan rápido y no me doy cuenta que es el medio día, mi responsabilidad de hermana mayor es regresar a horario.
-¡chicos vamos, salgan, está pasando el tren de la una!...debemos volver...nos van a retar!...Les estoy pidiendo a mis hermanos que salgan del agua, me siento ansiosa...es mi responsabilidad de hermana mayor !

Entramos a casa y veo la mesa puesta, mamá y papá nos esperan, está la comida lista, su aroma me abre el apetito, Veo en mi pantalla la familia almorzando, Ahora comprendo que fuimos obedientes.

Estoy escuchando las recomendaciones de sobremesa de mi papá:-"No salgan a la siesta y menos al río, por la tarde ya veremos que hacemos"!

Me cuesta volver a la realidad, porque este viaje de un día domingo de mi niñez, dejó en mi interior la tranquilidad de saber que hemos sido felices, viviendo una vida bien vivida.

                                                                              graciela béguelin

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