miércoles, 27 de julio de 2016

FELICIDAD

FELICIDAD

Ella está en cada lugar, en cada momento. no hace ruido, la tenemos en el interior.

La verdadera no se compra, no se vende, no ocupa lugar
.
Es ver un niño sumido en su imaginación, es ver sus risas y escucharlas, es estar sano interior y tener ganas de vivir, encontrar el equilibrio de cuerpo y alma, es compartir estando juntos
.
Saber que al tener tus hijos llegó la felicidad y con la llegada de tus nietos llegas a la cima.

La vida comienza cada día y con ella los momentos de felicidad, lo hacemos nacer, lo proponemos en el silencio, en el ruido, solos y acompañados. No permitamos que la puedan oscurecer.

Debemos decir quiero ser siempre feliz y lograrlo desechando lo que le quite brillo.

Todos la ven, la llevamos en los ojos, en los labios, nuestro cuerpo sonríe.

Encontramos la felicidad en la alegría de nuestros logros.

Es mirar el día de sol con aves cantando,  plantas y flores en su esplendor.

Alegría de alzar los ojos al cielo y verlo azul y sus nubes con destellos de sol. Encontrar la Primavera en pleno Invierno.

Felicidad es ver correr el río ondulante con el viento, reflejando en sus aguas el buen día.

No salgas a buscarla, la tienes al alcance de tus manos, aprende a encontrarla y mantenerla.

Soy feliz sintiendo todo lo que me da la familia, la naturaleza, y lo que me pueda procurar, sin
olvidar que siempre está presente la mano de Dios, Nuestro Señor.

                                                                                 graciela hurí béguelin

jueves, 21 de julio de 2016

AROMOS

                                                           AROMOS,

                                        Aromo, aromito, espinillo, acacia aromo.

                      Siempre los vi, forman parte del paisaje. Crecí admirándolos.

La costa del río en su extensión, la isla y la mayor parte de los árboles de la Laguna,

han sido siempre los aromitos, ¿y como son?

De aspecto muy seco y oscuro en invierno, muchas espinas, pequeñas hojas.

Presencia desprolija, corteza áspera, rústico tronco y delgadas ramas enmarañadas.

Al verlos produce un sentimiento de tristeza, como soledad de invierno.

Demuestra cuán triste puede ser, llegar a añoso, sobreviviendo sin cuidad, como salvaje.

Un solitario en los parajes del campo.

Su copa redondeada lo hace diferente al resto de la vegetación
.
Y... hoy un mañana brillante de Primavera,de paso a Santa Fe por el Puente Carretero
,
Usando como observatorio la ventanilla del auto

Miro a sus lado...y ¡que sorpresa! nos vimos rejuvenecer, retroceder en el tiempo,

Él como imagen principal, y yo como espectadora.

Se embellecieron los aromos, volvió su verde follaje.

Se pobló de pequeñas florecillas amarillas.

Las miro una y otra vez mientras viajo.

Son pequeñas bolitas de oro pendientes de las copas verdes, resplandecientes con el sol
.
El resplandor de la mañana define una tenue corona volátil de polvillo dorado sobre ellas.

Esa fantasía provoca el deseo de cotar un ramito, pero el árbol se protege

Y no nos dejará acercar con su rusticidad y espinas.

Solamente las llevaré en el recuerdo, igual que en aquel tiempo de la niñez.

                                                                                                             graciela hurí béguelin


lunes, 27 de junio de 2016

SUEÑOS Y AVENTURAS

SUEÑOS Y AVENTURAS
                                                              Fantasía sobre la realidad

Observo la superficie del agua, dibuja y desdibuja imágenes cerca de donde estoy, imagino la escena.

El río entra en contacto conmigo, lo siento mi amigo, y aún siendo seres de diferentes realidades, recibo sensaciones de paz, reposo y tranquilidad.

Su ser me permite acercamiento con su suelo que lo contiene, con el ser del sol, con mi ser. Sus reflejos en el agua penetran en mis ojos.

Escucho el sonido de su correr, su transitar arremolinado. Cierro lo ojos, me concentro, me llega su murmullo. Se transforma en música con su partitura secreta, con la pureza de los sonidos  de la naturaleza se transforma en un paisaje sonoro.

Abro mis ojos y lo observo, veo su superficie, sus movimientos cuando pasa junto a mí. Me siento etérea y silenciosa como en una fantasía.

En su centro, en el medio de su anchura, veo la corriente fuerte, pesada, segura, la que se desliza a la costa retrasando y suavizando sus agua, libando las orillas.

Pasa observando  nuestro mundo sin prejuicios. Tiene un camino decidido, una meta trazada, llegar a unirse con la amplitud de otras corrientes, llevando tanta información escondida.

En silencio le pregunto que experiencias, que  misterios va llevando... gozando y sufriendo cosas que podría contar si tuviera voz.

Sin importarle cuantas inclemencias del tiempo puede soportar, siempre está presente con su imponente magnitud, y me atrevo a pedirle que me enseñe sus secretos de vida.

Recojo sus mensajes, despierto de mi sueño sin estar dormida, sigo mi vida, y él...
sigue su trayecto de aventuras.
                                                                        graciela hurí béguelin




domingo, 26 de junio de 2016

EL HOMBRE GRIS

 EL HOMBRE GRIS
                                                                        Relato sobre el hombre que supo cambiar de actitud.

El hombre gris, porque su ánimo así lo califica, pasó una larga vida, no entiende como ha transcurrido hasta aquí, con la dedicación extrema, hasta el cansancio, llegando al estado de deseo de seguir ahí, mirando la nada, con una mancha blanca en el cerebro, un gran vacío.

Tendido en el lecho, visualizando con los párpados plegados, la llegada de la claridad. Una corriente de recuerdos cálidos y violentos a la vez lo invadió, lo hirió.

Esas imágenes desparecieron como el vaho del espejo al frotarlo. Echado de bruces en la cama, tan revuelta como los sueños que ha tenido,el espejo del armario le devolvió su rostro, desteñido como su habitación, deslucido como sus muebles.

Es el despertar de un largo sueño, donde se veía caminando en un largo camino, se cerraban a su paso las grandes ramas de los árboles, como un cerrado laberinto. Las luces se apagaban y todo se volvía gris, y el tomar conciencia lo identificaba con su vida sin matices, de color ajado y opaco.

Se incorpora lentamente, estira sus miembros, mueve su pesada cabeza, y llega a sus oídos una confusa mezcla de raros sonidos.

Es Invierno, afuera el viento mueve el ramaje de las plantas, su roce produce un suave murmullo.
El hombre gris piensa en el árbol, arraigado siempre a la tierra, su tronco tieso siempre en el  mismo lugar, y se siente identificado, como aferrado a su habitación.

Lo atrapa la incertidumbre que continúa, la ansiedad de saber qué quiere ser, las ideas con trampas de un futuro incierto.

La soledad le hace sentir una lasitud que ablanda su cuerpo, ya despertó del sueño. Solo queda programar una lógica social, salir de la ostrasidad  de sus cotidianos momentos y pronto la oquedad toma forma de profundo silencio .

Su capacidad de pensar en un excelente retrato, el recuerdo de un día de esplendor lo lleva a medir que resistencia física puede tener, dejar atrás el abandono y no quedar tendido esperando la graduación de la vida, sólo remitirse a saber como proceder a partir de este momento.

Pero si aquí está, por algo es. Deberá sacudir su ser en el olvido para despertar, entender que debe cumplir alguna misión, ganar espacios perdidos y ya no ser aquel hombre gris, salir nuevamente a la luz, a la vida bien vivida.
                                                                                   graciela hurí béguelin

martes, 31 de mayo de 2016

DOS EXTREMOS


DOS EXTREMOS

Una tarde de verano, por la costanera paseaban muchas personas.
Variedad de edades, variedad de clases sociales.

Unos corren, otros caminan, algunos pescan.
Pero hay algo que no tiene distinción de clases, de poderes adquisitivos,
de quién es más o es menos: La vida en si misma.

Siempre observando, veo una pareja llevando en un coche a su pequeño Bebé,
cargando su bolso con lo esencial para la merienda,  disfrutar la tarde estival.

Pocos metros atrás, una silla de ruedas era guiada por una señora,
en ella trasladaba a un anciano muy mayor,
paseando para disfrutar del paisaje,
seguramente en su bolso también llevaba su refrigerio.

Los dos extremos,
un principio y un fin; y una corta vida entre ambos.

Si todo es así, la debemos vivir bien vivida,
pues ya vemos como es.

No la dejes pasar: APROVÉCHALA ! pasa tú la vida.
                                       
                                                  graciela hurí béguelin

martes, 24 de mayo de 2016

ENCUENTRA


                                                                     ENCUENTRA

Busca la dicha
en todo lo que te rodea.

Busca la dicha
en el agua del río.

Busca la dicha
en el verde de los árboles.

Busca la dicha
en el color de las flores.

Busca la dicha
en la luz de la mañana.

Busca la dicha
en el inmensidad del cielo.

Disfruta y se feliz
tienes la dicha
en todo lo que te rodea.

                                                                                                     
                                                                                       graciela béguelin

domingo, 22 de mayo de 2016

¿QUE DESEAS AMIGO?


¿QUE DESEAS AMIGO?
                                                                                   

      

Hoy presentí tus palabras volcadas al aire.

Te sientes como el ser marcado por el destino,

 Ese ser etéreo como el viento pero fuerte como el remolino

No quieres el fin, necesitar seguir viviendo como siempre.

Quieres ser nuevamente  niño, con esas experiencias

El barrio, los vecinos, la plaza, las escarchas de otros tiempos

Vivir de una forma sencilla, tranquila, feliz

Quieres recuperar el pasado,

Contar a tus afectos que no supiste demostrar tu cariño.

Y si no llegó tu momento, tu límite en la vida

Deseas volver a todo en esta actualidad

Soñar, vivir, jugar, sentir!

Tal vez sin estructuras

Montado en nubes y remolinos de viento.

Cansado de estar pegado a la tierra y

Recuperar tiempos perdidos.

                                                        graciela béguelin