Aromo, aromito, espinillo, acacia aromo.
Siempre los vi, forman parte del paisaje. Crecí admirándolos.
La costa del río en su extensión, la isla y la mayor parte de los árboles de la Laguna,
han sido siempre los aromitos, ¿y como son?
De aspecto muy seco y oscuro en invierno, muchas espinas, pequeñas hojas.
Presencia desprolija, corteza áspera, rústico tronco y delgadas ramas enmarañadas.
Al verlos produce un sentimiento de tristeza, como soledad de invierno.
Demuestra cuán triste puede ser, llegar a añoso, sobreviviendo sin cuidad, como salvaje.
Un solitario en los parajes del campo.
Su copa redondeada lo hace diferente al resto de la vegetación
.
Y... hoy un mañana brillante de Primavera,de paso a Santa Fe por el Puente Carretero
,
Usando como observatorio la ventanilla del auto
Miro a sus lado...y ¡que sorpresa! nos vimos rejuvenecer, retroceder en el tiempo,
Él como imagen principal, y yo como espectadora.
Se embellecieron los aromos, volvió su verde follaje.
Se pobló de pequeñas florecillas amarillas.
Las miro una y otra vez mientras viajo.
Son pequeñas bolitas de oro pendientes de las copas verdes, resplandecientes con el sol
.
El resplandor de la mañana define una tenue corona volátil de polvillo dorado sobre ellas.
Esa fantasía provoca el deseo de cotar un ramito, pero el árbol se protege
Y no nos dejará acercar con su rusticidad y espinas.
Solamente las llevaré en el recuerdo, igual que en aquel tiempo de la niñez.
graciela hurí béguelin
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