SOÑANDO
Hoy es un día especial para soñar, volar con la imaginación
y llegar a lugares creados en tu pantalla mental.
Estoy en un ambiente real, buena temperatura, un asiento mullido
y una gran disposición para llegar allí, donde me lleve este vals que
escucho: "El Danubio Azul", creado para cerrar los ojos
y viajando llegar a un lugar lejano, sin tiempo, sin brújula.
Veo, escucho, percibo, un cuadro vivo.
Atrás bajan desde lo alto las Cataratas más hermosas que puedan existir.
Sus aguas al caer emiten las melodías dignas de las sirenas de los cuentos.
Desde la vegetación, el cantar de las aves marcan el 1-2-3 del vals.
Los árboles son importantes y estáticos gigantes, que a pesar de la suave y cálida brisa
mecen sus hojas, un poco clara, un poco oscuras.
Desde altos troncos y frondoso follaje, dejan pasar atrevidos rayos de un sol luminoso,
mostrando su belleza recostada en ese escenario.
Siguiendo la melodiosa música del vals, una estilizada niña bailarina
con su transparente tutú y zapatillas de punta, muestra su destreza y aptitudes,
iluminada como lo estaría en el mejor de los teatros.
Termina la música, la niña se va, se esconde el sol, las aguas dejan de correr,
y el cuadro contenido dentro de un gran marco,
queda colgado en las sala, como recuerdo de aquel sueño.
graciela hurí béguelin
nota: el sueño existió, y lo cristalicé en el cuadro que lo recuerda.

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