domingo, 14 de agosto de 2016

RÍO SALADO, SU PASO POR SANTO TOME

RÍO SALADO, SU PASO POR SANTO TOME

El río es un ser que vive, lo vemos apurado, arrastrando suavemente las orillas,
removiendo tierras y arenas.

Sus años de transitar lo ayuda a ser cada día más grande.

Desde que era pequeño, hace ya muchas décadas, su meta fue correr, crecer,
guardarse los recuerdos que no contará, pero sí sabemos su historia.

Su vida debe ser siempre libre, embelleciendo los paisajes con sus aguas,
tomando los reflejos, dejando que en su cuerpo se impacten las imágenes de la naturaleza,
los brillos del sol, la luna y las estrellas.

Su aspecto imponente con las crecientes que lo llevan a tener gran altura,
contrasta con su apariencia suave y tranquila de los tiempos de menos capacidad.

Siempre llevando en sus recorridos ecos, aromas, historias vistas y oídas en su pasar.

Recuerdos malos y buenos depositados en sus profundidades, que no podemos conocer.

El nada dice, no ríe, no llora, guarda sus emociones, lo que vivió.
Cosas que alegran, otras que duelen, vidas perdidas, las que abrazó en su masa de agua.

Tal vez a cuántos habrá podido salvar llevándolos en su corriente,
a salvo hacia las orillas.

Quizás ayudó a pecadores a salvar su día de pesca.

Con seguridad fue y será motivo inspirador de romances,
provocando dulces emociones a los enamorados.

Su presencia provoca respeto, se impone con su magnitud.

Nos impacta con su belleza.
Es nuestro paisaje y emblema junto a la Costanera y Puente Carretero.

Es importante su paso por Santo Tome, establece una marca en nuestra historia.

                                                                     graciela hurí béguelin

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