Lllegó el ocaso, llegó ese color en el ambiente
que opaca la visión.
Y allí está el ceibo, árbol añoso, desprolijo, casi seco, triste imagen.
Todo produce decaimiento en mi ser, deseo verlo floreciente en su verdor.
Sueño verlo recuperado y recibir esos besos de sus boquitas rojas,
Hermosa Flor Nacional.
Los recuerdos me producen pesar,y los deseo en un futuro mejor,
me llevan el alma a un profundo desánimo recordarlo en su vitalidad.
Esta sequía afectó la fuerza normal del árbol que cuida nuestras costas.
Quiero reflejar esta desazón y quito fuerza a esta energía,
y la convierto en luz,
esa luz que converirá al árbol
a su antigüo aspecto fuerte y florido.
Costas del Río Salado de Santa Fe
Graciela Hurí Béguelin
15 de mayo dde 2022


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