AMANECIÓ SOBRE EL RÍO
Hay una luz cernida
sobre las aguas tranquilas de verano.
El sol proyecta su brillo,
se hunde suavemente en las orillas.
Tranquila y dulcemente busca seguir su camino,
en sus remansos fluye, gira y se aleja.
El río, siempre en su terca tarea
corre acariciando las costas,
llevando en su regazo los recuerdos de su larga vida.
Blancas aves, garzas y ganzos
en pequeños grupos adornan el paisaje.
Todo es silencio y paz,
el sonido de la naturaleza forma parte del entorno.
Una tibia brisa de verano
sube desde la orilla
hace mecer suavemente los ceibos en flor.
No es un cuento,
No es una anécdota
Es la vida diaria de la costa.
Graciela Hurí Béguelin

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