RÍO SALADO, SU PASO POR SANTO TOME
El río es un ser que vive, lo vemos apurado, arrastrando suavemente las orillas,
removiendo tierras y arenas.
Sus años de transitar lo ayuda a ser cada día más grande.
Desde que era pequeño, hace ya muchas décadas, su meta fue correr, crecer,
guardarse los recuerdos que no contará, pero sí sabemos su historia.
Su vida debe ser siempre libre, embelleciendo los paisajes con sus aguas,
tomando los reflejos, dejando que en su cuerpo se impacten las imágenes de la naturaleza,
los brillos del sol, la luna y las estrellas.
Su aspecto imponente con las crecientes que lo llevan a tener gran altura,
contrasta con su apariencia suave y tranquila de los tiempos de menos capacidad.
Siempre llevando en sus recorridos ecos, aromas, historias vistas y oídas en su pasar.
Recuerdos malos y buenos depositados en sus profundidades, que no podemos conocer.
El nada dice, no ríe, no llora, guarda sus emociones, lo que vivió.
Cosas que alegran, otras que duelen, vidas perdidas, las que abrazó en su masa de agua.
Tal vez a cuántos habrá podido salvar llevándolos en su corriente,
a salvo hacia las orillas.
Quizás ayudó a pecadores a salvar su día de pesca.
Con seguridad fue y será motivo inspirador de romances,
provocando dulces emociones a los enamorados.
Su presencia provoca respeto, se impone con su magnitud.
Nos impacta con su belleza.
Es nuestro paisaje y emblema junto a la Costanera y Puente Carretero.
Es importante su paso por Santo Tome, establece una marca en nuestra historia.
graciela hurí béguelin
domingo, 14 de agosto de 2016
lunes, 1 de agosto de 2016
AGOSTO
MES DE AGOSTO
Me envuelvo en mi interior, arropada con mis pensamientos, arrullada por las melodías de mi vida interna, las corrientes de mis venas, ese suave latir, como brisa de Otoño.
Logro salir de mí y borrarme, desaparecer estando, sin dejar de percibir mi entorno.
Trato de incluir algo que no está a la vista, que no alcanzo, no forma parte de mi visión.
El mes de Agosto inicia su ubicación en el almanaque, día de lluvia, aguacero noctámbulo, el viento
balbucea palabras sin sentido. Hay un zumbido que interrumpe el silencio interior, afuera lo propio del mal día.
El constante gotear monótono, asemeja un soliloquio monocorde, un ritmo acompasado emulando un
antiguo reloj.
Frío, viento, oscuridad, sólo me queda ser un espectador solitario del acontecimiento.
Es la hora del descanso, entregarse a los brazos de Morfeo, esperar un amanecer despejado, la triunfal salida del sol que acunará la alegría de ver el horizonte trazado detrás de los árboles.
Después de la tormenta el astro despliega sus rayos con más intensidad. Su luminosidad seguro producirá ocasos dorados, arrebolado de colores anunciando nuevas mañanas.
Al llegar el nuevo día, pasa un manto de sol templado a la mañana, regreso a mi ser, a lo cotidiano tomando con naturalidad los cambio propios de las estaciones.
graciela hurí béguelin
Me envuelvo en mi interior, arropada con mis pensamientos, arrullada por las melodías de mi vida interna, las corrientes de mis venas, ese suave latir, como brisa de Otoño.
Logro salir de mí y borrarme, desaparecer estando, sin dejar de percibir mi entorno.
Trato de incluir algo que no está a la vista, que no alcanzo, no forma parte de mi visión.
El mes de Agosto inicia su ubicación en el almanaque, día de lluvia, aguacero noctámbulo, el viento
balbucea palabras sin sentido. Hay un zumbido que interrumpe el silencio interior, afuera lo propio del mal día.
El constante gotear monótono, asemeja un soliloquio monocorde, un ritmo acompasado emulando un
antiguo reloj.
Frío, viento, oscuridad, sólo me queda ser un espectador solitario del acontecimiento.
Es la hora del descanso, entregarse a los brazos de Morfeo, esperar un amanecer despejado, la triunfal salida del sol que acunará la alegría de ver el horizonte trazado detrás de los árboles.
Después de la tormenta el astro despliega sus rayos con más intensidad. Su luminosidad seguro producirá ocasos dorados, arrebolado de colores anunciando nuevas mañanas.
Al llegar el nuevo día, pasa un manto de sol templado a la mañana, regreso a mi ser, a lo cotidiano tomando con naturalidad los cambio propios de las estaciones.
graciela hurí béguelin
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)