sábado, 9 de abril de 2016

EL VADO


EL VADO

Su presencia, su forma de ingresar al Río Salado fue uno de mis puntos de observación.
Desde niña, con inocencia, me llamó la atención el color de agua más oscura, haciendo contraste con el Salado que traía agua transparente, viajando desde las Salinas de Santiago del Estero.
La boca del Vado fue el punto de encuentro.

Esas aguas marcaban un límite mostrando claro y oscuro, hasta que la misma corriente diluía los
matices. Así se encontraron por años hasta que se cerró el paso de agua de Santiago del Estero, y así cambió su color.

Es la historia que nos trasmitimos en la familia, desde que llegamos a Santo Tomé, en  el año l945. Contaba apenas tres años, y desde mi corta edad fueron las costas y su entorno mis puntos de admiración.

Desde la playa, el Vado parecía invitarnos, siendo ese un gran proyecto para nosotros, hermanos y niños vecinos, llegar allí, porque a su salida había un pequeño banco de arena.

Con el pasar de los años, fuimos creciendo, el arenal y nosotros.
Llegando a la adolescencia realizamos la hazaña, y ahí llegamos.

El cruce servía para sentirnos orgullos de haber realizado la travesía, tomar sol en soledad, enfrente del balneario, haciendo crecer en los que no nadaban, ese deseo de disfrutar, allí en la otra orilla.

Hoy, pasando muchos años y mucha agua, su forma y estructura cambió totalmente, las costas se modifican como todo accidente geográfico.

Su boca es más ancha y más fuerte y nuestro banco de arena maduró, pasando a ser parte de la isla.

Gracias a la Maratón Náutica Santa Fe - Coronda, el Vado pasó a forma parte de las Noticias Internacionales. Nos conoce el mundo.
                                                                      graciela hurí béguelin

1 comentario:

  1. Qué hermosa descripción, muy en detalle, te llevan muy de cerca al VADO.

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